0

A mi amigo Henrike Knörr:

¡Qué bendición!

Él era uno de esos tipos,
que son siempre singulares;
sin ambiciones frustradas:
sonriente y sin pesares.

Me hechizaba su modestia,
navegó en lejanos mares;
sin ambiciones frustradas:
sonriente y sin pesares.

No alardeaba de anda,
y atesoraba caudales;
sin ambiciones frustradas:
sonriente y sin pesares.

A Dios daba gracias siempre,
en la salud y en sus males;
con alegría por dentro:
y carente de pesares.

Sin duda que estás ARRIBA,
en tus merecidos lares;
con tu modestia enfermiza:
sonriente y sin pesares.

23 de mayo de 2008

Autor: Julián de Juan Berzosa, autor de “Nire lehen hitzak euskaraz” (1979), diccionario infantil en el que colaboró Henrike.

Leave a Reply